Un saco rojo para el comunista

Para el querido comandante Chávez y mi amigo bolo.

León, te cuento, un señor te ha matado de manera infame. No imaginas cómo brotó tu sangre rojarojapermanente. Ahora que eres un cadáver me siento muy feliz, no de tu muerte claro está, sino de que mi Rusia será mía permanentemente.

10 A.M. En la sala de control de los radares rusos, Mijail se entretiene con unos dados mientras piensa en antropología filosófica. Joliff o Jolif -jamás leí el libro- y sus categorías: Totalidad (contingente o no, no lo sé, como no pregunté, no lo sé), Alteridad (un concepto muy ambiguo y que no me queda del todo claro)… Dialéctica y… pero, ¿qué importa todo esto?… Repentinamente, se enciende la alarma y es un misil, no, un avión, no, un dron, tampoco… si no es nada de eso, por lógica perfecto, es un OVNI: objeto volador no identificado, o una CVNI: cosa voladora no identificada (el uso del femenino es para no ofender a las feministas). Pero Mijail se equivoca, el teléfono de emergencia suena, él lo descuelga y dice en tono alterado: Diga. Digo, se oye la voz tras el auricular, que haga caso omiso de lo que indica el radar. Ha colgado. Esto es muy extraño. ¿Qué hacer?… En en este momento debo inventar una frase dramática como: “Un gran punto rojo en la Historia de la Humanidad”, o “Los protocolos no eran específicos, hice lo que pude”, o mejor aún, “La subjetividad y la relatividad me justifican, no he visto tal punto, y si lo he visto no pude decidirme si me engañaba o veía lo verdadero”. 

10:15 A.M. A toda velocidad el punto rojo surca los cielos siberianos bautizando la blancura insoportable que se extiende hasta el infinito. ¡Oh, punto rojo! Estás en lo cognoscible y en lo incognoscible. Eres de las rosas y de la sangre, del pelo de los sin alma, de las llamas que torturan a los impenitente capitalistas en el infierno. ¡Ah, el infierno! Es un lugar donde el burgués explotador es sometido gracias a las estructuras ideológicas del cielo a un régimen de observancia, de compartir, donde es imposible el acaparamiento. A veces parece que es más bello que el paraíso, tan rojito, tan comunista, tan amigable y acogedor.

10:20 A.M. Trotsky ha cruzado el Atlántico para llegar a México.

10:25 A.M. Yo, Stalin, certifico en honor a la verdad y de acuerdo a los procedimientos correspondientes que no ha pasado nada.

10:30 A.M. Mijail pasa de la antropología filosófica al criticismo alemán.

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2 comentarios en “Un saco rojo para el comunista

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